
El Yoga se originó en la India hace miles de años. Es el sistema de desarrollo y evolución personal más antiguo que hay en el mundo, y abarca el cuerpo, la mente y el espíritu. Los antiguos yoguis tenían comprensión profunda de la naturaleza esencial de los seres humanos, y de lo que como seres necesitamos para vivir en armonía con nosotros mismos y con el medio ambiente. Percibieron el cuerpo físico como un vehículo, en el cual la mente es el conductor, el alma la verdadera identidad de los seres humanos, y la acción, las emociones y la inteligencia las tres fuerzas que movilizan el cuerpo-vehículo. Para que haya una evolución integrada, estas tres fuerzas deben estar en equilibrio.
Aquellos primeros maestros, teniendo en cuenta la relación recíproca entre el cuerpo y la mente, dieron forma a un método integral para mantener dicho equilibrio; un método que combina los movimientos que necesitamos para asegurar la salud física con las técnicas de respiración y meditación que nos conectan con nuestra paz mental.
Aunque el yoga es mucho más que ejercicio físico, en la actualidad está muy asociado a la práctica de asanas (posturas), y solo un porcentaje de practicantes vive el Yoga como una filosofía de vida. En el libro “Los Yogas Sutras” de Patanjali -conocido por muchos como El parde del Yoga- antes de comenzar con la práctica de asanas, el yogui debía dominar los Yamas (principios éticos para vivir en sociedad) y los Niyamas (regalas personales de como tratarnos a nosotros mismos). Para decirlo de otra forma, la transformación comenzaba por dentro y luego se la llevaba hacia afuera. En la actualidad suele suceder al revés, las personas conocemos el Yoga a través de las asanas, y luego profundizamos en sus enseñanzas y filosofía.

Teniendo en cuenta que lejos esta la práctica original de Yoga, ¿Deja de ser Yoga?
A mi entender no, los tiempos cambiaron, las necesidades a nivel social y personal cambiaron y forma parte de la transformación que la práctica se amolde a la época y necesidades actuales. Habrá quien viva el Yoga como una filosofía de vida y transformación personal, habrá quien busque en la práctica un momento de paz y calma, habrá quien solo lo asocie a su salud física. Creo que lo importante y valioso, es que sea cual sea el motivo por el cual una persona se acerca a esta práctica, siempre es beneficiosa y no caben dudas que nos conecta con nosotros mismos.
Me gusta pensar que el Yoga no es rígido, sino flexible y cambiante como la vida misma y es nuestra función como profes de Yoga que la esencia no se pierda y que podamos transmitir una práctica física, pero también los valores y principios de este sistema que tanto nos da.

