En nuestro sistema ha quedado grabado todo lo que atravesamos en nuestras vidas: risas, enojos, gratitud, tristeza, angustia, etc.

Cada vez que sentimos, pensamos y por supuesto actuamos, todas nuestras emociones y pensamientos emanan un tipo de vibración a nuestro cuerpo etérico que alimenta nuestro cuerpo áurico (el campo energético que nos envuelve) y le da una vibración específica que tiene un color y un sonido. Este le entrega esta información al cuerpo físico y así se retroalimentan.

Todas las experiencias difíciles que hemos vivido, no solo personales, sino también aquellas que vivió nuestro clan y se fueron transmitiendo a través de formas de actuar, de miedos heredados, de formas de comunicarse, etc. fueron armando ciertas «creencias» tanto conscientes como inconscientes, que van limitando nuestro accionar y alimentando ciertas carencias (temas no resueltos) que con el tiempo generan bloqueos en uno o varios de los sistemas que nos conforman. Son como los lentes con los que vemos y analizamos la vida.

Como seres humanos contamos con dos centros de manifestación directa a la realidad:

Garganta: percibimos el mundo mental, y el mundo interno y lo manifestamos al mundo exterior a través de la comunicación.

y Útero (físico o etérico): Conectado a nuestros órganos sexuales, nos permite materializar, crear vida biológica, pero también emanar la energía necesaria para crear aquellos hijos simbólicos, o proyectos.

Nuestros órganos reproductivos están vinculados anatómica, energética y neurológicamente a nuestros órganos vocales.

Ambos reaccionan ante los estímulos generando contracción y relajación (al igual que nuestro corazón, nuestro pulso, y el mismo universo), y ambas también están coordinadas por el sistema PARASIMPATICO, que es quien le da la orden para que digiera, descanse y reserve energía.

¿Pero qué pasa cuando continuamente se les envía mensajes de cerrarse, de miedo, de necesidad de huir a través de todos esos mensajes guardados en el interior?

Esos mensajes generan “corto circuito en la energía interna”, generando tensión en la musculatura, rigidez, dolor y con el tiempo pueden crear hasta “enfermedades”, ya que todas las nuevas células crecen con el mismo programa.

¿Como comenzar a liberar esas zonas tan importantes para nuestra vida y lo que queremos de ella?

No vamos a mentir que el camino es sencillo y rápido, pero el punto es disfrutar del camino e ir aprendiendo algo que nunca nos enseñaron.

Entre alguna de las tantas herramientas que se pueden hacer, podemos destacar actividades de consciencia física, vocalización y canto, cualquier actividad de expresión como forma de soltar, trabajos pranicos direccionados, bio decodificación entre otros.

Lo importante no es por donde empezar, sino EMPEZAR YA. No hay actividades erróneas, todas nos traerán información, inclusive aquellas que no nos gusten o nos generen incomodidad.

Sigue tu intuición, averigua por la que más te resuene, y no le des tiempo a la cabeza para que te genere boicot. Nadie aprende a desprogramarse de lo viejo sentando en un sillón.

Permítete experimentar, el tiempo es AHORA.

-Tefa.