El trabajo en conciencia

A lo largo de la vida, a través de los diarios o las revistas nos han enseñado a vincularnos con la astrología y lo laboral quizás desde un lugar muy frívolo llamado en el mundo del marketing horóscopo. Llevándonos al renglón de TRABAJO para ver cómo nos irá en ese sector de nuestras vidas esa semana, ese mes, ese año, etc… pero el vínculo con nuestro espacio laboral y productivo tiene una lógica que los astros decodifican y nos muestra para que lo podamos comprender. Salir de cómo le irá a SAGITARIO durante tal periodo en el TRABAJO y empezar a pensar en cómo ese sol en SAGITARIO se vincula con su sector productivo y laboral a través de las doce casas de la carta astral.
¿Cuál es la lógica que rige el mundo productivo desde la astrología?
Partiremos de la base que una carta astral posee doce casas de las que cada una de ellas hablará de un aspecto de nuestra vida con su profundidad y complejidad. Que a su vez esa energía se teñirá de la energía del planeta que caiga en ella y a su vez esa energía será moldeada por el aspecto que otro planeta ejerza sobre ella. En síntesis lo que nos encontramos en las casas posee una profundidad de concepto que va más allá del aspecto de la vida que enfoque la casa en sí misma sino que es un escalón evolutivo de la anterior, tanto en nuestras etapas de crecimiento como de conciencia. Por ejemplo la casa II, la casa de Tauro inicialmente nos enseñarán que habla acerca de nuestros recursos económicos y como los generamos. Pero no sólo meramente económico sino en la manera en la que nos vinculamos con nuestro valor personal y por ende nuestra manera de producir, ya que esta casa está relacionada al nacimiento del ego ya que es la casa que sucede lógicamente a la uno. Para hacerlo más ilustrativo podemos decir que la energía de la casa I, el Ascendente, se impregnará en el inconsciente al momento del nacimiento y no sólo se ejecutará desde ese lugar la manera en la que saldremos al mundo sino que también mostrará el aspecto de esa energía que rechazaremos y re-conoceremos al menos durante aproximadamente los primeros 30 años de nuestra vida. Ese nacimiento que simbólicamente se representa en todos esos aspectos posee un siguiente escalón de conciencia y es el momento en el que ese bebé que nació va comprendiendo que no es más esa mente fusionada con la madre y esas sensaciones que provenían de esa matriz, sino que posee una corporalidad propia. Y para poder sostener esa corporalidad, apenas unos segundos antes, se debe haber dado origen al nacimiento del ego. Esa palabra tan denostada por algunxs y tan usada hasta la “santuarización digital” por otrxs que en su equilibrio es una herramienta de defensa personal. Esa herramienta de control que el sistema utiliza para sostener nuestras propias carencias irresueltas y volvernos objetos de consumo compulsivo e inconsciente no es más ni menos que la manera en cómo nos percibimos a nosotros mismos y por ende como actuamos o como nos sale actuar para defendernos/valorarnos: nuestro propio valor personal y yendo un poco más allá nuestro deseo. Por ejemplo alguien que tenga a Venus en esta casa podría ser una persona que vinculase muy fácilmente el placer con el goce de lo monetario, desde lo material hasta la comida y demás está decir si el que irrumpe en esa casa es Júpiter. Si éste Venus en casa II estuviese en Capricornio seguramente a este naciente el goce pasaría por su capacidad de producción laboral y de dramatizarlo después pero jamás descuidando su productividad. Chiste astrológico.
Esa autovaloración que se proyectará luego automáticamente y de manera inconsciente de manera más positiva o no en nuestro mundo laboral se verá intervenida por la casa de Virgo, la Casa VI que en el devenir del proceso de las casas nos traerá la necesidad de un conocimiento mayor de nosotrxs mismxs, cuáles son nuestros propios límites. Es por eso que está relacionada con la salud, la manera en la que nos cuidamos. En definitiva la casa VI nos habla de la unión cuerpo-mente. Pero también dentro del autocuidado y los límites de la vida, el trabajo es una parte que empapa la realidad de los que como nosotrxs vemos o creemos entender que el trabajo se vincula directamente a nuestra propia subsistencia y que es ineludible adaptar nuestras vidas a esta necesidad que es trabajar y sus implicancias, hasta nuestros propios vínculos laborales. Todo ello puede verse en esta casa. Decodifica ese aspecto de nuestra concepción laboral en esta capa de la realidad para hacer consciente como uno conecta con ese aspecto de nuestro mundo productivo luego traducido en abundancia o carencia.
La casa X es la siguiente que hablará acerca de nuestro mundo productivo personal. Pertenece al signo de Capricornio y es el siguiente nivel evolutivo del elemento tierra al que pertenecen tanto esta casa como las antes mencionadas Casa II y Casa VI, ya que a este elemento se lo vincula al arquetipo de la Creación y qué es el trabajo sino producción y creación. La Casa X no sólo sumará una arista más al mundo productivo y laboral vinculado con el status y nuestra profesión sino que la vincularemos con la astrología genealógica y tradicional al arquetipo simbólico del Padre. Así como la Casa IV se vincula con el arquetipo del hogar, la intimidad, el útero creador y la Luna que proporciona el arquetipo de la Madre, en la Casa X el símbolo del padre será el gran benefactor y sostén de vida mediante su trabajo, también vinculado al Sol protector y dador de vida.
A su vez esta casa tiene una particularidad que la destacará por sobre las dos anteriores y es que en su cúspide (la unión entre las casas IX y X) se une con el Medio Cielo (MC). Éste se encuentra en el punto más elevado de la carta y sin detenernos demasiado hablará acerca de lo que nos caracteriza y la manera en la que nos gustaría ser recordados. Un lugar donde el ego y su trabajo personal será el protagonista o el gran ausente, pero en definitiva esta energía impregnará esta casa que habla del paso siguiente, ya no del modo en el que nos conectamos con la producción o la organización/vida que requerimos para ejecutar nuestro mundo del trabajo sino de lo que hay más allá de nuestra vida laboral y que tiene todo que ver con cómo queremos que nos recuerde la posteridad. Un claro y muy reciente ejemplo es la cantante Madonna (Sol: Leo – Luna: Virgo – ASC: Acuario) con MC en Géminis que habla de una mujer que posee facilidad para la comunicación y que posee una disposición para vincularse con profesiones que tengan contacto con la sociedad entre otras muchas cosas. Bueno resulta que hace pocos días por el cierre de sus 40ª años como cantante realizó un recital gratuito en la playa de Copacabana en Río de Janeiro para casi dos millones de personas. Madonna nos habla de cómo quiere ser recordada en la historia de la música ante una masividad pocas veces vista. Y que si bien posee mucha más profundidad inabordable en este humilde posteo, el MC es un proceso que se ejecutará de manera más o menos inconsciente pero que sin duda lo hará con cualquier ser que exista en esta realidad.
Si bien en la astrología como en la vida los absolutos no existen y todo es una construcción de pequeñas subjetividades y hasta contradicciones, lo cierto al menos ante mis ojos es que los astros y su construcción arquetípica de la realidad muestran y explican de manera simbólica el funcionamiento de cualquier existencia de esta realidad. Y en esa explicación, esos hilos como me gusta pensarlo muchas veces que es la realidad, la astrología nos permite observarlos, comprenderlos y si es necesario ver la posibilidad de modificarlos o elevarlos. En síntesis la astrología puede unir producción, trabajo y entendimiento en un lugar donde la conciencia del proceso se ejecute desde un lugar de goce y disfrute o al menos de mayor entendimiento y autoconocimiento.
Carl G. Jung decía que “Lo que aceptas te transforma y lo que niegas te somete” sin duda alguna la astrología hecha luz a ese sufrimiento para darle entendimiento. Nos amiga con nosotros mismos y nos vuelve personas más conscientes de nuestros propios límites, procesos y virtudes. Características que de ser conscientes en nuestro mundo laboral nos ayudaría a traer paz a un sector de nuestras vidas que a muchxs les trae frustración, angustia y ansiedad.
En este Mes del Trabajador e influenciado bajo la luna llena en Tauro es que se escribe este primer artículo, un buen momento para los inicios, los nuevos proyectos o nuevas maneras de vincularnos con nuestro lado laboral. Una luna que nos invita a reflexionar acerca de justamente nuestro vínculo con el trabajo, evaluar nuestras ambiciones y determinar si estamos cultivando un equilibrio adecuado entre nuestra vida laboral y personal. Y qué mejor que echar luz sobre un aspecto de nuestra vida tan fundamental como nuestro mundo productivo porque será sobre él en el que construiremos las bases de nuestra propia realización y más tarde posteridad. Porque quizás no vinimos a esta vida a ganar cada vez más dinero como nos han querido convencer y tampoco a cumplir mandatos ajenos sino a cumplir con nuestro propósito más alineado a nuestra esencia, a nuestra naturaleza, al Medio Cielo. Ganar plata es algo que nos gusta a todxs y no está mal que así sea porque la abundancia es un derecho por existir, la pregunta es a qué costo, no solo en el aspecto social fundamentalmente sino cuanto sufrimiento o padecimiento tenemos en el proceso y cuanto me realiza o aleja de mi propia naturaleza. ¿Cuánta satisfacción encuentro en lo que hago y por qué?
¡Que este mes sea una oportunidad para honrar nuestro esfuerzo, compromiso y perseverancia en el camino del éxito laboral!
Namasté
Lean

