Existen diferentes tipos de meditaciones y encontrar cual va mejor según mi personalidad y gustos es también conocerme.
Podemos encontrar meditaciones pasivas, guiadas o activas. Cada una de ellas con sus beneficios y particularidades.
Meditación pasiva es aquella en donde buscamos desconectarnos colocándonos en observadores. El cuerpo permanece inmóvil y poco a poco dejamos de reconocernos en el YO para ir conectando con el SOY a través del silencio y la profundidad. Claramente es la meditación que más tiempo, paciencia y perseverancia nos requiere.
La meditación guiada en cambio es aquella que a través de una voz somos llevados al estado requerido utilizando la visualización como herramienta para conseguir un propósito determinado. De esta manera logramos trabajar mucho la concentración, manteniendo la mente en un solo objetivo.
Por ultimo esta la meditación activa o dinámica, y es aquella que generalmente se utiliza antes de la práctica de la meditación pasiva, ya que colabora muchísimo en la desconexión. Osho, una de las personalidades místicas más conocidas del siglo XX, incorporó la idea que la meditación y el movimiento pueden ser un buen complemento.
Cualquier ejercicio que realicemos, como caminar, nadar, bailar, pintar, etc. puede ser una forma de meditación activa. Para practicarla tenemos que integrar en el ejercicio el cuerpo, la mente y el espíritu, poniendo todos nuestros sentidos y pensamientos en ese momento presente. Debemos intentar percibir todas las sensaciones sin forzar silenciar los pensamientos que nos aparezcan, pero dejándolos ir sin desarrollarlos. Es comenzar hacer algo que realmente disfrutemos, viviendo ese momento intensamente sin límites, ni estructuras, volviéndonos como niños, dejando aflorar nuestros auténticos sentimientos sin pensar si es bueno o malo o si está bien o mal…


