Todos tenemos a ese “diablito picasesos” que de manera intensa nos señala aquellas cosas de otras personas o de nosotros mismos que no nos gustan o nos fastidian. Y no digo “diablito” porque lo considere malo, al contrario, creo y estoy segura que tiene una función importante dentro de nuestro crecimiento personal.
Esta energía está ahí porque nosotros le damos lugar, y se presenta a través de sentimientos y pensamientos relacionados con el miedo, la vergüenza, el enojo, la pereza, la desconfianza, etc. Puede haber crecido en consecuencia de múltiples experiencias, haberlo heredado de nuestro clan familiar, o inclusive traerlo de otras vidas, pero no para de crecer, y de ocupar más espacio en nuestra mente si no empezamos a ocuparnos.
Lo cierto es que lo normalizamos, y lo adoptamos como parte de nuestra personalidad, ya que creemos que “somos así”, o es muy difícil sacarlo, pero la buena noticia es que nada de eso es real.
¿Qué podemos hacer con él?

Claro que primero debemos querer sacarlo de raíz. Tomar la determinación de hacer algo con este ser que nos lleva al “auto boicot” una y otra vez.
Lo segundo es reflexionar desde cuándo creemos que se formó, ¿podemos reconocer una etapa en nuestra vida?, ¿podemos verlo en acciones o mensajes recibidos durante la crianza?
Este diablito tiene un objetivo, y a pesar de que es molesto, no quiere que vivamos situaciones que ya hemos vivido antes, o que vivió nuestra familia, y tiene que ver con la “supervivencia”. Nos está protegiendo de algo que nos puede hacer mucho daño, y muy en el fondo nos hace creer que no podremos sobrellevarlo sin salir heridos, lo cual al mismo tiempo, solo alimenta una herida en nuestro propio poder personal.
El tercer paso es observar en qué momento se activa, ¿Qué situación del entorno nos despertó a éste diablito que está tirando toda especie de alertas para que nos cuidemos? (a veces esas alertas también son físicas, pero ésto lo hablaremos en otro blog).
Aquí tenemos dos caminos… O lo escuchamos y seguimos haciendo lo mismo de siempre, lo cual seguirá alimentando su existencia, o nos planteamos tomar el otro camino. Obvio que éste último estará lleno de incertidumbres y obstáculos, porque nunca lo tomamos antes, pero de seguro será el que nos deje nuevas experiencias y aprendizajes y por el contrario a lo que hacemos siempre, aquí estaremos alimentando nuestro poder personal con sentimientos de “si puedo”, acción que debilita al diablito picasesos.
Vivir estas acciones con consciencia es parte de esa desprogramación que nos colabora en el autoconocimiento y crecimiento personal.
Un ritual realmente efectivo que puedes hacer es escribirle una carta, o empezar a hablarle (puede ser frente a un espejo) agradeciéndole por cuidarte tantos años, reconociendo su arduo trabajo de protección, y despedirlo con cariño porque ya no lo necesitas. Has experimentado tanto, que tu propia seguridad personal se encargará de llevar adelante todos esos desafíos que no son más que exámenes que te fortalecen.
Este y muchas otras acciones nos ayudan a sentirnos más seguros, a tomar riesgos como parte del desafío personal, a salir de la zona de confort y demostrarnos a nosotros mismos, qué es lo único que importa, de todo lo que somos capaces.
Más adelante, te dejaré otras herramientas que te ayudarán en este proceso.
Con determinación y constancia no existe nada que no puedas lograr, el límite solo es mental.
-Tefa.

